Lo inesperado ha sucedido este año: llegaremos a la entrega de los premios Oscar con las diez películas nominas para el mayor galardón estrenadas aquí en Buenos Aires. Calidad artística y gustos aparte, debemos aceptar que esto no sucede a menudo. En años anteriores la especulación por la cantidad de público que podía deparar la entrega de la estatuilla fue feroz. Películas como Temple de acero, El discurso del rey, 127 horas y El cisne negro han elegido este año arraigar su campaña de prensa en la cantidad de nominaciones, dejando de lado la costumbre de estrenar pasada la ceremonia para promocionar el film por la cantidad de estatuillas ganadas.Podemos suponer que la experiencia del año anterior ha sido una cachetada para más de uno. Contra todo pronóstico y casi como una carcajada a las probabilidades la película con más nominaciones, Avatar, perdió en una enorme cantidad de categorías. Si bien, en este caso particular ya había sido estrenada mundialmente podemos convenir que, de necesitarlo como slogan, era mucho más atractiva la cantidad de nominaciones que la cantidad de galardones.
Por otra parte, hay que ser justos y comprender que no es bueno dejarse llevar por la fiebre de la alfombra roja. Es cierto que la lista de nominados suele funcionar como un trampolín a la hora de asistir a las salas. Pero no por ello hay que perder el eje ¿cuántas veces sucede que ponemos tantas expectativas en una película que no podemos soportar que no las cumpla? Y aún algo más importante ¿cuántas películas se estrenan alrededor de las nominadas y pasan casi desapercibidas?
Ni un extremo ni el otro, parece saludable que podamos acercarnos a las salas despojados del terrible peso de ver un film que ganó una decena premios de la Academia y podamos elegir si nos atrae o no libremente, pero no por eso hay que olvidar que mientras tanto la cartelera se sigue nutriendo de estrenos locales o no-nominados. Se puede celebrar la cantidad de posibilidades sin dejar de lado el hecho de que el amplio espectro de opciones cinematográficas, por suerte, desborda y va mucho más allá que las nominadas al Oscar.






